Hay un fuelle que rezonga

Hoy 29 de septiembre es el aniversario de la Gira Final que emprendió Eduardo Arolas en 1924. En su recuerdo reposteo una historia que me sucedió a poco de tomar el control de la Flor de Barracas. Resulta que empezó a visitar el boliche un personaje extraño que venía solo y siempre pedía una cerveza con dos empanadas para quedarse horas. Algunas noches hubo que decirle en palabras lo que este hombre no había advertido: que el local ya estaba cerrado. Se apersonaba los viernes. Las camareras me habían advertido que tuviese cuidado con entablar una conversación porque se conoce que no cortaba nunca. De tan excéntrico me cuidé por mucho tiempo de no mantener ni siquiera contacto visual. Una noche, sin embargo, caí en su trampa. Al pasar junto a su mesa me tomó de la muñeca. Ya le contaron, me preguntó sin otro protocolo. ¿Qué cosa?, respondí sorprendido, ¿cómo? ¿las chicas no le dijeron?, le negué con la cabeza temiendo estar entrando en una historia sin fin, un moebius de arrabal. En este boliche, continuó, hay guardado un bandoneón del Tigre Arolas.

Resumo: Arolas vivía sobre Vieytes, a dos cuadras de la Flor. Una vuelta Enrique, su hermano mayor, cae preso y el Tigre “le propone” una fianza al juez para que lo libere. Suma de dinero que tuvo que pedir de prestado, pero, avergonzado por la situación, no recurre a sus gomias de cafetines y tugurios en La Boca y Avellaneda. Quienes facilitaron el efectivo fueron unos tanos, dueños de la Fonda Génova (la actual Flor de Barracas) que recibieron, a modo de montepío orillero, el fuelle preferido de la superestrella barrial. Así entonces el instrumento quedó empeñado y, escondido celosamente, en la Flor a la espera del regreso de Arolas de París. Cosa que jamás ocurrió.

Dimos vuelta la Flor infinidad de veces sin éxito buscando ese tesoro. Probablemente, incluso, me hayan escuchado más de una vez bajar al sótano o buscar detrás de la barra del Salón Villoldo susurrando el tango “Che bandoneón”.

PD: el sujeto misterioso en cuestión jamás volvió al bar luego de revelar el suceso.

Ilustración: @cantinilucio

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